17 de octubre de 1829 asesinado el general José María Córdova

Hace 187, octubre 17, en El Santuario, José María Córdova ofrendó su vida en defensa de la democracia, la ley y la libertad. Desde los 15 años, cuando terminó sus estudios primarios, ingresó al ejército y en la escuela de ingenieros del Sabio Caldas, aprendió materias que habrían de serle muy útiles en su carrera militar. Cuando llegó el general Manuel de Serviez a Rionegro y conoció su ímpetu patriota y sus aptitudes para la milicia, lo tomó a su cuidado y le transmitió sus conocimientos y valores para convertirlo en militar severo y valiente.

En los combates de Ovejas y El Palo demostró su valentía y recibió el bautismo de fuego que le mereció su primer ascenso militar. Tras la incierta lucha de las fuerzas patriotas en el Cauca y Nariño, marchó con Serviez a Santafé de Bogotá, con Córdova en donde la situación político – militar era también confusa. En la capital, Santander, Serviez y Córdova confirmaron se premonitoria estratégica de que sólo en los llanos de Casanare se podrían reagrupar los ejércitos patriotas para lograr una victoria ascendiendo por el Páramo de Pisba, y llegar vencedores a la capital.

En los Llanos, al mando del general Páez, Córdova intervino con éxito en varias batallas contra los españoles y
luego del asesinato del general Serviez, del que sindican a Páez, Córdova quiso secretamente ir al encuentro de Bolívar y fue sorprendido por una patrulla que lo entregó a Páez, quien ordenó su muerte. La oportuna intervención del negro Camejo evitó su muerte y pudo ir al encuentro de Bolívar quien de inmediato, conociendo su valor y patriotismo, lo incorporó a su Estado Mayor.

Unificadas las tropas patriotas que comandaban Bolívar y Páez, Santander, Córdova y otros oficiales convencieron a Bolívar de que el mejor camino a seguir era el ascenso por el Páramo de Pisba, para dar la gran batalla en la altiplanicie boyacense. Así se hizo y las tropas patriotas lograron la hazaña increíble del ascender cantando los himnos patriotas que compuso el poeta y militar rionegrero José María Salazar.

Tras el ascenso a Boyacá y las victorias del Pantano de Vargas y Puente de Boyacá, el general Bolívar envió a Córdova como Gobernador de Antioquia y comandante general. En Chorros Blancos derrotó a Warleta y se convirtió en el Libertador de Antioquia, porque ese enfrentamiento fue el complemento indispensable de la batalla de Boyacá al impedir la reunificación de los ejércitos españoles.

En la campaña del Magdalena Córdova llegó vencedor a Cartagena y marchó luego al sur en donde afianzó su heroísmo al convertirse en el verdadero vencedor de la batalla de Ayacucho.

Luego de la campaña del Magdalena y las batallas de Junín y Pichincha, Córdova alcanzó su máxima victoria en la batalla de Ayacucho con su admirable orden: “De frente, a discreción, paso de vencedores”… . . .
Para el año 1829 Córdova se dio cuenta de que sus militares venezolanos quiereian llevar a Bolívar hacia la monarquía. Además, se hizo visible contra Córdova la malquerencia de Manuelita Sáenz y del general Tomás Cipriano de Mosquera, quien no le perdonó el reproche que le hizo por su derrota en La Plata,

El general rionegrero José María Córdova a sus 30 años, ya había escalado con honor y patriotismo todos los grados de la milicia. Era el héroe de Chorros Blancos y Ayacucho. Su nombre era pronunciado con entusiasmo y respeto por sus compatriotas que lo tenían como el más importante de los militares de la Nueva Granada. Pero . . .

Oscuro era en 1829 el horizonte político de la patria, porque las sombras de una dictadura venezolana la cubrían de angustia y desencanto. El pensamiento y el temperamento libertario y civilista del general José María Córdova lo mantuvieron siempre alerta y en defensa del estado liberal y democrático que impulsa la participación definitiva del pueblo soberano para encontrar sus propios mandatarios. Pero cuando Córdova constató que los militares venezolanos tenían monopolizado el gobierno e impulsaban una acción para llegar con Bolívar a la monarquía, no encontró otro camino que la rebeldía, porque el ideario bolivariano estaba siendo distorsionando por el mismo Libertador.

Con ímpetu inició su proyecto del levantamiento y envió una carta al Libertador, reiterándole que lo aprecia en grado sumo y lo respeta, pero le pide sinceramente que regrese al camino de la constitución y la ley, para no verse obligado a defender los principios legales y demócratas que el Libertador está traicionando. Al parecer, la carta no le fue entregada a Bolívar y la respuesta fue el envío de una tropa que recibió orden de proceder contra Córdova a la fuerza. Regresó a Rionegro con la intención de su rebeldía militar y varias personas amigas lo convencieron de dar una tregua porque carecía de los elementos militares para una acción bélica inmediata. Decidió esperar, pero ante la certeza de que enviaron una patrulla a detenerlo, decide rebelarse en ese instante.

Córdova preparó su defensa militar sin suerte. El clero marinillo se le opuso y le interfirió las comunicaciones, escondieron a los jóvenes en edad militar para que no sirvieran y Miguel Ramírez, enviado por Córdova a cumplir misión estratégica ante las tropas enemigas, lo traicionó, lo cual entorpeció su plan de combate, al que llegó con pocos soldados, valientes, pero novatos y mal armados. En El Santuario se produjo en trágico enfrentamiento y su arrojo proverbial no tuvo éxito ante el enemigo que tenía todas las ventajas estratégicas.

Cayó mal herido el joven guerrero y se refugió en una casa cercana al sitio del combate, en donde fue asesinado por un mercenario irlandés que cumplía orden de asesinarlo, impartida por los militares Daniel Florencio O´Leary y Rafael Urdaneta.

En su sangrante agonía, traspasado su cráneo por sablazos infames, Córdova se imagina vencedor y sus últimas palabras quedan como orden militar para las tropas imaginarias que van acompañándolo hacia la eternidad y la gloria: “Adelante, avancen, toquen…, que los enemigos son pocos y cobardes…”

Así ocurrió la batalla de El Santuario que hoy recordamos con tristeza, porque allí fue asesinado el noble general, en medio de la desigual batalla, luchando para dejarnos una patria democrática, libre y justa que no hemos podido vivir a plenitud por estar enfrascados en luchas intestinas, costosas e inútiles.

Jairo Tobón

 

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