Atropellos al consumidor

Es claro el tema que se refiere a los abusos que reciben los ciudadanos, no solo en nuestra región, sino también en nuestro país. Gran parte de las denuncias de los consumidores señalan a las empresas prestadoras de servicios públicos como: energía, acueducto, alcantarillado, gas, e igualmente telefonía e Internet.

Un claro ejemplo es Empresas Públicas de Medellín, con las altas tarifas de servicios públicos, cambio de equipos como contadores de agua, los cuales instalados tienen incrementos de más del 300%, cifras que están sustentadas  por el valor comercial del equipo calibrado y comprado con factura oficial, una pregunta que muchas personas se hacen diariamente:

¿Por qué nosotros compramos bienes de consumo, y donde lo hacemos nos venden sus propios equipos?, 

¿Por qué el Estado no obliga de igual manera a estas empresas a suministrar los equipos para medir nuestro consumo?

¿Por eso también será que nos llaman la patria boba?

En Colombia al igual que en muchos países, donde se han creado organismos de control para proteger al consumidor, como la Superintendencia de Industria y Comercio, fundada el 3 de diciembre de 1968, mediante decreto 2974.  La Superintendencia es un órgano técnico de carácter administrativo, adscrito al Ministerio de Comercio Industria y Turismo, cuya actividad está orientada a fortalecer los procesos de desarrollo empresarial y los niveles de satisfacción del consumidor colombiano.

Por todo esto, la Superintendencia de Industria y Comercio cuenta con funciones específicas para salvaguardar los derechos del consumidor, igualmente, cuenta con funciones que le permiten vigilar el cumplimiento de las normas relacionadas, con la administración de datos personales, reglamentos técnicos y vigilar las Cámaras de Comercio.

Son centenares de consumidores que a diario denuncian ante la Superintendencia los abusos de muchas empresas prestadoras de servicios, y también de bienes de consumo como electrodomésticos, equipos de alta tecnología, computadores y una gran variedad de productos afines, que en muchos casos por falta de información y por no seguir un conducto regular, muchas veces no llegan a una buena solución, o desisten los procesos que finalmente solo favorecen a los infractores.

Aun así hace falta un mayor esfuerzo de los entes de control para tratar de evitar mayores  abusos en contra de los consumidores, quienes son el motor de nuestra economía.

Por: Luis Fernando Arbeláez Montoya.

 

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