¿De dónde viene la tradición de rezar la novena de aguinaldos en Colombia?

Hacia finales del siglo XVIII Fray Fernando de Jesús Larrea escribe un texto sobre la novena, que es publicado en 10 ejemplares por una imprenta de Santa Fe. Un siglo después, sería una monja llamada María Ignacia la que lo retoma y lo difunde en la comunidad católica.

El texto tiene tal impacto, que los piadosos no dejan de asistir a las iglesias para participar de rezos y cantos, y con la emoción entregaban más dinero en limosnas.

El encuentro causaba todo tipo de malestares en la comunidad eclesiástica de la época, debido a los desórdenes y la poca religiosidad expresada por los feligreses, debido a que todo era novedad.

Según cuenta el sacerdote jesuita Eduardo Cárdenas, en su libro ‘Pueblo y religión, en Colombia (1780-1820)’ las novenas se celebraban con rosarios cantados por las plazas de los pueblos. Incluso, “se incluyeron coplas populares en los villancicos, con alusiones picantes a los vecinos”, que no eran bien vistas por los visitadores eclesiásticos.

Según cuenta el sacerdote jesuita, el jolgorio de la Navidad llego a extremos en muchas parroquias. La Diócesis de Popayán, por ejemplo, registró que “en lugar de Epístola se cantaba una composición caprichosa, llena de dichos vulgares, libres e inconexos, que causaban mucha risa y algazara”.

Además, “se tocaban pitos y un tambor pequeño con extraña ridiculez”; por esto, “mandamos que las misas de aguinaldo no se canten antes de las 6:00 de la mañana, y que se cante solo con la seriedad que exigen el respeto de Dios y el templo”.

El sacerdote Cárdenas también narra en su libro que así como la tradición ganó terreno en las clases populares, ciertas costumbres fueron entrando en desuso. Muchas familias partieron al campo para celebrar de manera privada, en especial el 25 de diciembre o Nochebuena. Esto también fue reprochado por la Iglesia.

Cambios con el paso del tiempo

Se conoce que una religiosa bogotana, a finales del siglo XIX, llamada María Ignacia, cambió un poco la tradición de rezar la novena y algunas oraciones escrita por el Fray franciscano, dejadas por éste a la madre Clemencia Gestrudis de Jesús Cayzedo Vélez Ladrón de Guevara de Aróstegui y Escoto, conocida como la fundadora del Monasterio y Colegio de la Enseñanza en 1766.

A pesar de que muchos critican a María Ignacia por introducir en las novenas textos pesados y repetitivos, que no obedecen a lo ordenado por el Vaticano, conocedores del tema expresan que a ella se le debe la traducción del francés al español de una de las oraciones más recordadas por niños y adultos: la del Niño Jesús.

No obstante, más allá de los cambios en los textos, en la tradición, de tomar una pandereta, de cantar villancicos, de repartir delicias culinarias y pedir salud, dinero y amor el año próximo, las novenas tienen una gran historia que los colombianos se resisten a ver desaparecer.

Publicado por: Xiomara Montañez Monsalve. Vanguardia. 2013
Foto: El Rionegrero

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