Frontis cementerio de Rionegro

EL CEMENTERIO DE RIONEGRO

Quienes por algún tiempo nos ausentamos de la ciudad y tornamos a ella, encontramos que algunos sitios han cambiado decorado. Teníamos por el Cementerio un afecto especial, estábamos acostumbrados al piso arcilloso, a los árboles, a esa hermosa corona que formaba el pino antiquísimo ornando la tumba de Juan Cancio Tobón, todo allí nos era familiar y el día de difuntos, el padre Villeguitas repartía responsos a los muertos y medallitas a los jóvenes, encimándoles pellizcos.

Regresamos y la primera visita al Cementerio fue de asombro.

Estaba totalmente cambiado. Parecía como el mito del ave fénix resurgiendo entre sus propias cenizas. Tal fue la maravillosa impresión que nos causó. Aseo, blancura, hermoso césped, nuevas aràucarias para completar la familia con el par que hay afuera, en la colina, cumpliendo 50 años.

Cementerio de Rionegro

“Muérase! Para que tenga el placer de ir al Camposanto en una hermosa caja de las que fabrica Carlos A. Barco” tal era aviso publicado en el periódico “La Juventud”, de Rionegro, el 1° de abril de 1922.

Hoy, contemplando la bella realidad del Cementerio de Rionegro, casi puede decirse que será un placer morirse para estar enterrado allí.

Frontis 2 cementerio de Rionegro

Muchas personas tuvieron que ver con el arreglo del cementerio. En primer lugar, Monseñor Samuel Alvarez Botero, impulsor de la obra quien quiso que no existiera en el cementerio, distinción entre pobres y ricos.

La feligresía se contribuyó con aportes: don Joaquín Cardona se encargó de la construcción de las bóvedas, osarios y panteón. El padre Jaime Jaramillo M., continuó la labor y realizó los acabados con grama, pintura, arborización, flores, etc. La nueva construcción duró ocho años.

Esta obra es orgullo de la ciudad y satisfacción para quienes la hicieron posible. El lugar es digno de los ilustres que allí reposan. Tenemos sí, curiosidad por ver qué solución o acabado se dará al campanario o palomera, atrás del monumento a Córdoba. Con el cementerio bien hermoso es indispensable hacer algo.

Por: Jairo Tobón Villegas. 
Periódico EL RIONEGRERO
(Edición N° 10 de 1982)

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