Ellos no son: Superman, La Mujer Maravilla, Batman, ni batichica, ellos son:

Durante 17 años trabajé como funcionaria administrativa en instituciones de salud, en áreas como urgencias, cirugía, y hospitalización, donde viví muy de cerca el actuar de los compañeros que hacían parte del personal asistencial, (médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, especialistas),  del de oficios generales (aseo, lavandería hospitalaria, central de esterilización, etc.),  y del personal administrativo (recepción, secretarias de piso, auxiliares de facturación),  viendo el diario acontecer hospitalario.

Ahora, en este instante en que más que nunca está en sus manos la vida de nosotros los terrenales pasajeros de este mundo, del que nos creemos amos, y viendo la presión, la premura de la situación que estamos viviendo, y cómo a raíz de su gran esfuerzo, ese personal del que hablo ha sido endiosado por muchos, pienso que los hemos deshumanizado, que quizás los hemos llevado a un punto donde sus sentires han pasado a un segundo plano.

Ellos no son héroes, no son dioses, son seres humanos en el cumplimiento de sus deberes, en el cumplimiento de un juramento hipocrático, que más que eso, es voluntad propia y asidua, algunos para llevar a cabo sus actividades de apoyo y otros, para salvar vidas.

Ellos son la población más expuesta a este gran flagelo que hoy perturba a la humanidad. Son mujeres y hombres de carne y hueso, que en esta lucha continua viven con convicción.

¿A qué le llamas ponerse en el lugar de los otros, a que?  Este es un claro ejemplo de lo que significa poner en riesgo todo, a cambio de que alguien sobreviva.

No son héroes, son seres humanos que en el cumplimiento de extenuantes jornadas se agotan, que anhelan salir ilesos de este gran reto, que pese a las circunstancias (y lo has visto en las redes), se toman un tiempo para dejar mensajes de fortaleza. ¿No crees que, por el contrario, nosotros deberíamos ser quienes estuviéramos constantemente forjando el ánimo, y no persistir en el afán de la palabrería? Bastará con que seas un buen ciudadano, cumplidor de las normas establecidas para controlar la propagación de este virus, bastará con que manejes con responsabilidad tu vida y con tu ejemplo hagas más fácil el camino de muchos, y esto incluye al personal hospitalario.

Hay que volver a humanizar al personal de la salud, porque a pesar de la ardua labor que realizan, de estar salvando vidas, han sido víctimas de amenazas por parte de aquellos cuya mentalidad es un nudo de paradigmas.

Son seres humanos, repito, que realizan una labor extraordinaria, guiados día a día por sus creencias y por la fuerza y el deseo de retornar sanos y salvos a sus hogares.

Envíales desde donde estés, la mejor energía y buenos augurios, y recuerda, sé un buen ciudadano. Lo que menos esperan ellos, es que en este ahora caótico y diario vivir, hagas parte del motivo por el que son llamados héroes…  salvadores de vidas, y eso incluye la tuya.

Por: Mara Abad 

 

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