Elsy Ríos Buitrago, “Todo lo que encierra el universo, es un canto a la vida y al amor”

Poeta y escritora nacida un 11 de junio en la vereda Pontezuela, Rionegro, Antioquia.  1937, año en el que la redención de la literatura vasta, sencilla y trascendental surgió y luego se hizo visible a través de los pensamientos y los escritos, de una niña que, a sus 12 años, comenzó a tejer con sus líneas, un paraíso de letras, recopilados en una colección de 13 obras poéticas.

Quise conocer más de cerca la vida y obra de la Mujer Cafam 2013, de la poeta de gran trayectoria, apasionada por la literatura, entonces caminé por un sendero destapado, despejado del asfalto que amenaza lo esencial, una corta distancia hacia un alto, donde constante reside la armonía entre el hoy y el otrora, una caminata hacia lo real, y la perpetuidad hecha poema y gozo. Llegué hasta ese altar de grandes creaciones y sentires desmedidos, para ver fijamente a los ojos la plenitud. Enfrente la maestra, su mirada profunda, universos donde cada remembranza, evoca los latidos, y cómo no ser así, si su alma y sus sentidas letras, alcanzan a amenizar el pulso, las fibras, hasta verterse en el espíritu.

Elsy Ríos Buitrago, una rebelión hecha palabra, la libertad y el goce de los días reflejado en sus grafemas. Cada espacio cuenta una historia, el escritorio extendido y rústico, hacedero de un carpintero llamado Ramón, su padre. Donde antes se esculpía la madera, ahora se esculpen versos, una carpintería que, con su venia, es hoy el refugio que alberga la inspiración, una imagen que, pese al tiempo, acuna el balbuceo, ella sobre las piernas de María, su madre, figuras a lápiz, arraigadas en lo alto del mural, producto de la creación de Andrés, su amigo, báculo y sombra, una pluma afilada por la constante entrega, la biblioteca, reposo y exilio de grandes obras, entre ellas la propia. 

Escucharla hablar, desplegar con su voz, mirada y ademanes cada relato, es viajar en el tiempo, trasegar sin prisa entre la historia. 1912, año en que se aposentaron en esas tierras, un padre que ya traía de sus vivencias 10 retoños, y complementando esta cofradía familiar, 5 más, entre ellos Elsy, de quien daban por sentado, sería como tantas jóvenes de la época, un ama de casa, hacendosa y entregada a las labores del hogar; pero no, su espíritu y su mente, lejos de las costumbres  exacerbadas del momento, volaban libres entre la literatura y la creación, y un destino que ella había declarado para sí misma, entregarse a la escritura, a la poesía, a las historias, que hoy son la muestra fehaciente de su rebeldía. 

Hoy 100 años después, permanece en pie su hogar de infancia, una casa de maderas camufladas entre ese rojo pasión que la delata, de corredores que aún conservan el olor a tapia, paredes donde aún percuten el eco de las risas y las albas que apaciguaban las angustias. Allí, a sus 83 años, reside entre sus recuerdos, sus pausados pasos recorren los anocheceres para amenizar el sueño; no sin antes, robarle cada día a la inspiración un poema.  Elsy, la señorita Elsy Ríos, como es nombrada, con el mayor de los respetos y cariño que profesan quienes han tenido el enorme placer de conocerla, de adentrarse entre su mundo, un compendio de sortilegios anudados por la rima, la prosa, la narrativa de esas historias de antaño y las vivencias de un ahora, con las que ahuyenta la hegemonía de los crueles, las dudas y la impotencia de ver partir sus amados seres a otras dimensiones:

Un reto

Hablar de la vida es aparentemente fácil por sentirla correr permanente por las venas, por el palpitar del corazón, por la sensibilidad de la piel y por todas las reacciones físicas que nos dicen… estoy vivo.

Y la pregunta es… ¿y la muerte qué?, ¿qué se espera del más allá?, el gran interrogante que ninguna ciencia humana ha podido trascender.

El gran reto frente a una eternidad desconocida, porque no existe más que la visión de ser consciente de una realidad inevitable. Pero sigue el interrogante y la respuesta no la da ninguna ciencia y sería motivo de locura permanecer en esa búsqueda inútil, porque jamás ningún ser podrá dar una respuesta.

Es la vida y su acción lo único que puede trascender en la historia universal, que nos trae personajes que nos hablan de ETERNIDAD pero en su obra, pero nunca de su inevitable paso a la muerte.

No todos los seres humanos se inquietan por el más allá, porque la vida absorbe y siendo apenas un suspiro, se termina sin ser a veces consciente de su exclusiva propiedad.

La fe nos habla de la felicidad eterna, pero descifrarla es el RETO para ir encontrándola en vida, si se es capaz a fuerza de creer, que el paraíso está hecho, de verdad, de justicia, de humildad, de solidaridad, de amor, de paz y de respeto a todos los verdes que es la espera, de una bienaventuranza eterna.

Mi familia ha padecido de agosto a hoy la muerte de cuatro miembros de mi familia tan cercanos como mi hermano Mellizo – Litto en agosto, mi hermana Reina en octubre, mis cuñadas Lucero y Rubiera en noviembre”.   Elsy Ríos Buitrago

Cada persona que ha interactuado con ella a lo largo de su vida, se lleva entre sus fibras la esencia de esta gran mujer, familia, amigos, colegas que quieren asiduamente buscar las palabras para dar un significado a esa cofradía, que en su nombre hoy nos describen:

“Desde que yo estaba muy niño he visto en ella a una mujer muy entregada a las personas, a que los que estamos a su alrededor nos enteremos del mundo, desde muy pequeño, ella me contaba historias, crecí con ella de una forma distante porque venía a visitarla por temporadas, pero se fue creando un vínculo muy fuerte con ella.

Con el tiempo la fui conociendo más y es una mujer demasiado emprendedora, es de una capacidad de visionar cosas, tiene un espíritu libre, ella no se ha dejado encerrar dentro de cuatro paredes, ni de sus limitaciones físicas, su alma ha corrido siempre y ha podido realizar sus sueños de salir de su casa hacia otros lugares.

Su mente siempre está en otra parte, viendo como le ayuda a las personas, a sus amigos, a su familia. Ella es un ser único, un ser de luz, un angelito en la tierra que quiere volar y volar”.

 Saúl Ríos, sobrino

“Es única, es una persona que no tiene rencores, ni envidias, que vive y siente lo que escribe, no contradice su pensamiento ni los actos, es entregada a los demás, no vive para ella, vive para los demás. El legado que nos está dejando en la parte literaria es único, la poesía de ella es hermosa, es una poesía cristalina, las palabras no son rebuscadas, la poesía de Elsy es un canto a la vida y al amor, como ella misma lo dice “mi poesía nació bajo una mata de maíz con las patas en la sequía”.

Es admirable como construye una poesía alguien que apenas estudió hasta segundo de primaria, y regalarle a la humanidad sus versos, es de agradecerle. Como ella lo dice, sus versos son sus hijos, ahora internacionalizados. Elsy Ríos es amor y ternura”.

Andrés Geovanny Castañeda Arroyave.

Amigo desde hace 27 años y actualmente su compañía.

“Elsy Ríos Buitrago es la referencia de la poesía viva. En su pluma explota un universo de rítmicas melodías bucólicas, cantos de amaneceres y ocasos multicolores. Su hermosa casona patrimonial, pletórica de recuerdos de las vivencias campesinas, familias construidas en los valores humanísticos en el entorno de la naturaleza, de aquellos rionegreros conscientes de la grandeza libertaria de su patria chica, cuna de las artes y las letras en Colombia hasta mediados del siglo XX, esta bella casa que nos ha acogido en maravillosas veladas de música y poesía de alto vuelo, hogar del arte, sinónimo de esta maravillosa poeta que tanto nos dona con amplia generosidad, ¡paradigma de lo que puede crear y proyectar el amor de esta mujer única!”

Luz María López, amiga

Y así pudiéramos compilar un sin número de testimonios de amor, admiración y gratitud para Elsy, la infanta, la joven mujer maestra y poeta, galardonada, reconocida y sobre todo amada, que no advierte entre sus pesares y alegrías, la despedida a la que todos tememos, muy por el contrario, arrulla constante los sueños con los que cada día, erguida presume su jovialidad,

“¿Qué es el paraíso?

Es encontrar la piel afín con el deseo y espacio suficiente para reunir en la fiesta la sonrisa con el perdón, la lejanía con la constancia, la soledad con la esperanza, y más allá de las imposibilidades, un beso con sabor a eternidad.

Te vengo esperando bajo todas las tempestades que amenazan siempre con razón o sin razón; sin embargo, la puerta del miedo, de la duda, la he puesto en la mitad de los sueños y las realidades, del amor y el deseo, de la calma o de la premura, para no perder el camino de tu espíritu y el mío.

        Fuego…fuego, se ha incendiado mi corazón.”  Elsy Ríos Buitrago

Por: MaraAbad

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