SITIRIO, “Las cartas puestas sobre la mesa”

Muy polémico se ha vuelto el tema de la implementación de un nuevo modelo de transporte para el municipio de Rionegro, este proyecto que se viene gestando desde la pasada administración con el nombre de SONRIO, ahora se busca implementar en la actual con el nombre de SITIRIO.

Los estudios técnicos que fueron elaborados desde el año 2016 por las firmas Steer Davies Gleave de Londres, Monreal Ingenieros de Rionegro, Fonade entidad nacional y la Universidad Católica de Oriente de Rionegro, en coordinación con la empresa SOMOS, son los mismos que buscaban implementar SONRIO y ahora se aplicarán en SITIRIO, por ello los gerentes de cinco empresas transportadoras de Rionegro manifestaron su desacuerdo por las fallas estructurales que presentan estos estudios técnicos y los actos administrativos impuestos por la autoridad local.

SOMOS sostiene que el estudio de Steer Davies Gleave define con datos del 2016, proyecciones de la ciudad en un escenario poblacional de 5 años, 10 años y 15 años, diferente a lo planteado por las empresas transportadoras, que argumentan que dichos estudios caducaron el 31 de diciembre de 2020, puesto que tenía vigencia de 4 años.

La propuesta de los transportadores es “hacer un estudio conjunto que parta de situaciones concretas para establecer las necesidades sentidas de movilidad de la comunidad, que establezca de manera real cuál es la capacidad transportadora que requiere el municipio de Rionegro, cual es la modalidad y la tipología del vehículo, cuáles son las rutas que verdaderamente requieren una reestructuración”.

La socialización de un nuevo “Sistema Integrado de Transporte Inteligente de Rionegro” que impactará a toda la comunidad, ha sido vaga y poco clara en su pedagogía, puesto que a la fecha ningún habitante del municipio conoce cómo será su movilidad a partir del 1° de mayo del presente año; fecha en la cual, según la administración municipal, SITIRIO se empieza a implementar, con o sin las actuales empresas transportadoras.

Desde la empresa SOMOS, su gerente David Quintero, sostiene que el proceso de socialización se viene haciendo desde la anterior administración con el proyecto SONRIO; lo competente a la implementación y puesta en marcha ahora ya de SITIRIO, se llevará a cabo cumpliendo las dos fases que estipula el proyecto.

Transporte público en Rionegro. Foto: Jonathan Cifuentes

Fase uno: trasmisión de información sobre el control de ruta

Las empresas transportadoras deben de informar por medio de una App a la autoridad de transporte; Subsecretaría de Movilidad y Transito de Rionegro, el cumplimiento de ruta del vehículo, el conductor a cargo, identificación del vehículo, ruta, velocidad, descenso y ascenso de pasajeros,  al igual que el cierre de puertas, con el fin de verificar el cumplimiento de rutas y la eficiencia.

Fase dos: integración de rutas y de tarifa

Esta se llevará a cabo en los meses de marzo y abril con un proceso de socialización a la comunidad del nuevo modelo de transporte que proyecta este entrando en funcionamiento a partir del 1° de mayo del 2021.

¿Qué va a pasar el 1° de mayo con los transportadores?

Hoy ellos tienen que transmitir una información (Fase uno) y no lo están haciendo y posiblemente el Estado los va a sancionar, al comenzar la integración de rutas y no estar alguna empresa de acuerdo con las mismas se negarían a cubrirlas, razón por la cual legalmente la administración municipal iniciaría una sanción que conlleva a la suspensión o cancelación de la “Habilitación de Ruta”.

Ruta veredal Rionegro. Foto: Jonathan Cifuentes

Las rutas

El transportador está autorizado por el Estado para el cumplimiento de unas rutas requeridas por los ciudadanos para el desplazamiento por el territorio habitado. La ineficiencia actual del sistema se concentra en el abandono de rutas y la sobre demanda concentrada en las rutas centrales, con llevando a una menor frecuencia en las rutas veredales

Existen rutas heredadas en donde solo un carro puede transitarlas y prestar el servicio público, adueñándose de la misma sin permitir la libre competencia y eficiencia en la prestación del servicio.

Estas empresas dicen ser dueñas de las rutas, cuando el Estado les dice: “no, ustedes no son dueñas”. Este tema es para replantear, ya que lo que se debe es prestar un servicio a la comunidad en su totalidad; zonas urbanas y rurales, puesto que son varios los sectores rurales en Rionegro que no cuentan con ruta transportadora porque para las empresas no les resulta rentable y de esta forma las catalogan como ineficientes, negándole el servicio de movilidad a parte de la población rionegrera, ejemplo son: La Quiebra, Falda del Palo, El Progreso, Villa Camila, entre otras.

El sistema integrado buscará cubrir todas las rutas que necesita la ciudad para su movilidad, integrando trasbordos que permitan llegar a cualquier punto necesario bien sea central o veredal, diversificando la programación para lograr cubrimiento parcial y rotativo de rutas entre los transportadores.

Acopio de transporte en Rionegro. Foto: Jonathan Cifuentes

La tarifa

“El Decreto Ley 80 de 1987 concordado con el Decreto 170 de 2001, señala que corresponde a las autoridades municipales, distritales y/o metropolitanas fijar las tarifas para el transporte público de pasajeros y/o mixto en su jurisdicción”, para esto se define una canasta de costos como el combustible, mantenimiento, impuestos, tecnología, medios de pago y otros ítems que deben de soportar el gasto de los vehículos para ordenar el cobro tarifario.

El recaudo con SITIRIO se haría por medio de la Fiduciaria Central vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia –SFC, contrario a lo actualmente implementado por las empresas transportadoras que realizan el cobro tarifario y lo manejan directamente sin inversión en el mejoramiento de la prestación de servicio, ya que aún operan en las calles pregoneros informales.

Con el crecimiento demográfico de Rionegro los usuarios seguirán creciendo, por ello se busca que el recaudo sea uniforme para todas las empresas transportadoras.

“El sistema no tiene vida propia, SOMOS no opera carros, la alcaldía no opera carros, el sistema es un programa para organizar, ¿qué puede pasar, la aparición de otras empresas?, sí, otras empresas que quieran hacer la operación del sistema, en Medellín muchas quisieron, otras empresas se han sostenido y han querido continuar”, dijo a este periódico David Quintero, gerente de SOMOS.

Vale la pena reflexionar sobre el caso vivido por la ciudad de Medellín, donde la segregación del transporte llegó a tal punto que hay habitantes nativos que aún hoy no conocen el Metro, porque no tienen como pagar un pasaje; tanto reconocimiento que le ha dado a la ciudad la cultura metro, sin embargo, se olvidó de la cultura de la no exclusión.

Es por ello pertinente pensar que un sistema de transporte público primero debe de ser aceptado y consensuado, no  solo con las empresas y el Estado; sino con el público que lo va a usar.

Por: Jonathan Cifuentes Ocampo

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