Un poeta de letras jóvenes.

Por: Nury Bibiana Castaño Gallego. Comunicación Social UCO, nury.castano7877@gmail.com

“Y saludo la vida porque languidece.

También anochecerá en el cielo
y los ángeles
se quedarán a oscuras.”

Poema: Inmanencia.

Andrés Álvarez, es un joven de 24 años, nacido el 29 de septiembre de 1991 en El Carmen de Viboral, joven como cualquier otro que se mueve dentro de una sociedad contraria a su pensamiento, un pensamiento fundamentado en la libertad, libertad que nace de los viajes fantásticos al interior de los libros, de la interacción con personajes llenos de vida y sabiduría, llenos de historias, del recuento de autores célebres que con su escritura han marcado y cambiado el mundo.

No obstante, para entender a Andrés es necesario escucharlo, observarlo y leerlo; a su obra y a él. Sus palabras con el típico color del pensamiento reflexivo y domado gracias a una lectura constante han esculpido un joven con pensamientos críticos sobre la vida y sobre la muerte, pero también un pensamiento salvaje que no tiene límites, cuya frontera está en la imaginación, un pensamiento indomable que no se conforma con las leyes impuestas por una sociedad panoptizada, por una sociedad que encuadra la mente formándola para obedecer, no así Andrés, el busca ser un alma viajera y voladora, un espíritu apoyado en la lectura que lleva por el camino de la libertad.

Pero, el conocimiento de este ser requiere un viaje lento aunque seguro, pues implica entrar en un mundo en el que las ideas son muchas, las palabras se quedan cortas para describir lo que se piensa, lo que se siente y lo que se imagina, para él escribir requiere de una lectura activa y rigurosa. Hablar con Andrés es sumergirse en la belleza armónica y profunda de un alma libre, de esos seres a los que se les permite imaginar y soñar; es sentirse en la eternidad allí donde no existe el tiempo.

Un cosmos interno.

“Ahí se ve a Andrés, (...) con ese humor negro que lo caracteriza” Alejandro Arcila. Foto cortesía de Andrés Álvarez.
“Ahí se ve a Andrés, (…) con ese humor negro que lo caracteriza” Alejandro Arcila.
Foto cortesía de Andrés Álvarez.

Más allá del gesto pasivo y de la mirada profunda surcada por la infinita grandeza del cosmos existe un alma curiosa que indaga en los rincones más profundos de los otros, no con un pensamiento entrometido sino reflexivo, en esa sed de conocer, en esa sed de disfrutar; un ser con una mirada enmarcada por uno lentes que le dan un aspecto más serio a su figura, labios de los cuales salen palabras cortantes, palabras esperanzadoras, palabras oscuras y hasta jocosas, palabras que dan luz, que sumergen el alma en la oscuridad más profunda, que la sacan de un golpe de su cotidianidad, que la llevan al ejercicio de pensar e imaginar, al ejercicio de indagar, una sonrisa que refleja el caudal indomable y fuerte de un alma salvaje. Es ver el autorretrato de Van Gogh, cada gesto determina una persona única e irremplazable.

De estatura media, su cabello es como el bosque, abundante y frondoso; su piel blanca como las hojas de papel que toman forma bajo las líneas vírgenes del trazo del bolígrafo; su rostro ovalado y simétrico, un rostro casi perfecto al cual miras y te quedas pensando ¿esta es la apariencia de un escritor? Apariencia totalmente ajena a un sistema de encierro, a un sistema opresor, a un sistema que cohíbe el pensamiento; la sobriedad de su ropa es el reflejo de su alma, los movimientos calculados de sus manos, su voz melodiosa y dulce.

Además, su cabello largo y su forma de vestir lo definen como un sujeto particular. “Es una manera de expresar que tengo cierta autonomía del juicio para decir que voy a adoptar ciertas formas estéticas que me parecen interesantes”.

Definirlo es un muy difícil, él mismo afirma: “Cada persona es una constelación absolutamente rica, con una cantidad de facetas que no le permiten definirse de una manera tan  simple”.

Según esto, no se le puede comparar con nadie, él no tiene comparación, decir que es un Gabriel García Márquez o un José Manuel Arango, es elevarlo y rebajarlo, pues aunque son algunos de sus autores de cabecera y su escritura se ha visto surcada por sus formas, Andrés tiene su propio estilo, estilo que nace de repente y se construye con el tiempo, estilo que es propio de la observación.

Se asemeja quizás a un búho, silencioso pero certero, que actúa a su tiempo que sabe cuál es el momento indicado para cada cosa y la hace. Es sensible, se afecta por los demás, así es este joven lector y poeta.

Sus viajes a distintos países de Latinoamérica: Brasil, Chile, Argentina y República Dominicana, le han permitido interactuar con distintas culturas y adquirir conocimientos que transmite de manera generosa a quienes se lo solicitan.

Pero, ni siquiera los escritores son perfectos, Andrés, por su parte, ha identificado algunos de sus defectos como la prepotencia, el egocentrismo, considera que es un poco antisocial y arrogante. “Andrés es muy obsesivo, quiere que el mundo funcione como él desea, hemos aprendido a gozarnos su obsesión; si estamos tomando cerveza, y él se voltea, nosotros le quitamos a etiqueta al envase ya no es capaz de seguir tomándosela”, afirma Alejandro Arcila Jiménez uno de sus amigos que lo han acompañado desde los inicios de sus carrera, ambos cuentan que se conocen desde muy niños, pero entablaron una amistad más seria, amistad de la que también participa Julián Acosta, gracias a la literatura, en grupos como Savia, tertulia literaria que nació en el Instituto de Cultura de El Carmen de Viboral en 1993.

Sus pasatiempos consisten en salir a caminar con sus amigos, los videojuegos, pues como él y sus amigos afirman transmiten emoción, la tertulia, pasar ratos agradables en el cafetín del Instituto de Cultura y salir a algunos bares con sus amistades. El escribe por gusto, por pasión, por amor, escribe por vocación y profesión. Considera que El Carmen es su lugar de base, el sitio donde ha encontrado arraigo, ha establecido vínculos con el paisaje, “Cuando llego a El Carmen siento que todo está en su punto”. No comparte la idiosincrasia paisa, considera que es un poco enfermiza, cerrada, racista e hipócrita, que es una sociedad fundamentada en la moralina. “La sociedad paisa es una sociedad a la que le gusta que todos sus miembros mantengan unos patrones homogéneos”.

Vocación más que profesión

Más allá de ser estudiante y escritor es un joven al que le gusta el Rock y un poco de Metal, al que sus amigos llaman metalero de pueblo. Se graduó del Colegio Seminario Corazonista De Marinilla en el 2009, institución que ese mismo año ocupo el primer puesto Nacional de pruebas ICFES Calendario A.

Por otra parte, su sensibilidad, pero no debilidad, el preocuparse por los demás lo llevó a estudiar derecho en la Universidad EAFIT en Medellín, además de una serie de lecturas de filosofía política en obras como La República de Platón y el Contrato Social de Rousseau, lo indujeron a interrogarse y reflexionar sobre el derecho. “El derecho es una forma de conducir el comportamiento humano. Hay que verlo como un arma de dos filos; por un lado un instrumento de dominación; por otro un instrumento de resistencia para lograr la justicia.”

“El contrato Social de Rousseau me impulsó a experimentar con el derecho porque es una construcción teórica, una disciplina que debe indagar por la justicia”

Realizó su práctica universitaria en La Corte Constitucional en Bogotá como auxiliar judicial; pero, aunque haya desempeñado cargos para algunos muy importantes, nunca deja de lado su buen humor, ese humor que lo caracteriza y que le da más color a su vida y a la vida de quienes le rodean.

“Que me guste la literatura hace que mi vida sea así y no de otras manera.”
Foto cortesía de Andrés Álvarez.
“Que me guste la literatura hace que mi vida sea así y no de otras manera.”
  Foto cortesía de Andrés Álvarez.

Ha realizado publicaciones tratando temas de derecho, filosofía política, como una reflexión sobre la democracia en páginas de internet como “Opinión a la Plaza”, de tales escritos salió un artículo que fue publicado en el periódico El Espectador, en la sección de cultura bajo el título de “La cotidianidad en paralelo 42” un comentario del libro de John Dos Passos.

Opinión a la plaza es un sitio web de su autoría, una revista virtual motivadora de cultura y reflexión, en la que participan cuentistas de todas las edades y poetas, personas que quieren ser escuchadas, que gustan de escribir y leer, de generar reflexión para que los demás se nutran de sus textos.

Un camino, una historia.

El escribe a partir de sus vivencias, de reflexiones sobre algún tema y de la imaginación, considera que la inspiración se fundamenta en el trabajo, que esta es fruto de las elaboraciones estéticas, “No existe una inspiración como tal sino un trabajo que se hace, lo que se adquiere es una sensibilidad cultivada con el tiempo. La obra se nutre en el trabajo”, afirma.

Su principal obra son poemas, los cuales ha leído en distintos eventos promotores de cultura que se realizan en El Carmen de Viboral y en otros sitios como la biblioteca de Comfenalco en Rionegro; de igual manera, ha participado en foros con ponencias sobre filosofía política, tal es el caso del Noveno Foro Anual de Filosofía STOA con la ponencia: “El desarraigo en contexto del conflicto armado interno”.

“La poesía de Andrés es una poesía tranquila, sosegada, casi contemplativa, porque Andrés es así, alguien tranquilo y sosegado, muy brillante”, dice Alejandro Arcila, uno de sus mejores amigos.

“la poesía de Andrés es de ritmo sosegado. Busca la contundencia y evita la grandilocuencia. Es la poesía de la sobriedad”, afirma Julián Acosta.

Por otra parte, Ricardo Ospina Gallego, director del foro STOA y coordinador del taller de escritura literaria del Instituto de Cultura, al cual también pertenece Andrés, afirma: “Él es un joven con mucho talento, talento que se vio reflejado en la ponencia que hizo para el foro STOA. Se nota su capacidad de investigación y de reflexión frente a los asuntos de la sociedad, además de la capacidad que tiene para escribir.”

Literatura: universo basto.

Todo buen escritor lee, por tal motivo está en la capacidad de sugerir literatura de calidad así como de criticar aquellos autores que de alguna manera no le permiten al lector, por medio de sus textos, una lectura activa, sino que usan las palabras con un sentido contrario al de la verdadera literatura, es el caso de las nuevas generaciones de escritores, aunque no todos son malos, pues muchos jóvenes ahora desean escribir, como bien lo afirma Andrés, muchos han enfocado sus escritos al consumismo, “Muchos de los libros de ahora son fenómenos más comerciales que literarios donde se examinan tendencias en el mercado y a partir de estas se elabora la obra que la gente quiere escuchar, ese es el caso típico de la superación personal”, afirma el joven poeta.

En contraste a estos fenómenos, durante la historia han surgido celebres autores  en Latinoamérica que con sus escritos han permitido que el mundo descubra la belleza del viejo continente, por su parte Andrés afirma: “La literatura es un universo tan basto que es difícil recomendar algo puntual. Yo tengo mis preferencias, me gusta mucho, en cuanto a novela, los autores del boom latinoamericano. Me parece importante no solo porque son de una calidad literaria magnifica sino porque además escriben sobre nosotros, piensan, reflexionan sobre nuestro entorno. Ahí es donde nos vemos, allí esta América, son voces importantes que empezaron a surgir cuando el continente estaba sumido en las dictaduras y en una cantidad de conflictos sociales, por medio de esta literatura el mundo fijo su mirada en Latinoamérica.”

Entre los autores colombianos sugiere a León de Greiff, Fernando González, José Manuel Arango y de otras latitudes a Tomás Mann.

Por otra parte, para él los clásicos son esos libros que han logrado sobrevivir en la historia y que marcan algo importante de la misma, considera que siempre hay que ir a lo más representativo como los clásicos griegos (Homero, Sófocles) y los clásicos latinos (Virgilio, Séneca).

Además recomienda obras como Pedro Páramo de Juan Rulfo, Cien Años de soledad de Gabriel García Márquez, El tambor de hojalata de Günter Grass. “Son libros de una calidad literaria magnífica, son libros llenos de figuras, exquisitos en cuanto a fondo, forma y lenguaje. El libro que me gustará escribir Tendría un aspecto básico: una voz propia, que sea un medio que me permita expresar lo que yo quiero decir sobre el mundo”, afirma Andrés.

“No hay nadie que entregue un título de escritor, esto nace por gusto, por conocimiento, por amor”. Andrés Álvarez. Café de las historias, lectura del poema “Las niñas de Balthus”. 
Foto cortesía de Andrés Álvarez.
“No hay nadie que entregue un título de escritor, esto nace por gusto, por conocimiento, por amor”.  Andrés Álvarez. Café de las historias, lectura del poema “Las niñas de Balthus”.

Foto cortesía de Andrés Álvarez.

“Entonces, la eternidad del alma dura lo que la finitud del cuerpo porque tu alma es de boca y de axilas y de senos.”

Las niñas de Balthus.

Dentro de su obra más conocida se encuentran poemas como “Las Niñas de Balthus”, obra compuesta por tres partes en las cuales cada una se basa en experiencias vividas por el autor. En efecto, el poema, pero en especial la primera parte, nace de la observación de las pinturas de Balthasar Klossowski de Rola, cuyo seudónimo es Balthus, pintor Polaco- Francés, en las que se plantea unas niñas que apenas comienzan a descubrir las pulsiones eróticas de la adolescencia; la segunda, en la obra de Tomas Mann “Muerte en Venecia” y la tercera se desarrolla a partir de una experiencia personal; así todos sus escritos.

 “Un cristo callejero y sin fanaticada dejó los rastros de un viacrucis. Las manchas se coagulan, y en mi boca queda el sabor herrumbroso.” Carrera Séptima.

“Una vez iba caminando por la séptima en Bogotá. Había unas huellas de unos pies descalzos hechas con algo similar a la sangre. Al principio yo quedé impresionado al creer que alguien estaba herido y había dejado huellas de sangre. Al ver que las huellas no se acababan y tenían unos patrones determinados, comprendí que era la obra de un artista callejero que quería plantear un mensaje”. A partir de esta experiencia nace Carrera Séptima.

Él, en un acercamiento al arte de la poesía, la define como una construcción lingüística o género literario que permite contemplar el mundo desde una perspectiva estética.

“Piensan, y pensar mata. Matemos a los poetas para liberar la noche, para liberar los suelos, para liberar los cuerpos.” Matemos a los poetas.

“Muchos de mis poemas aparentemente son serios, pero resultan ser lo que llamamos “una mamada de gallo” sucede así con Matemos a los poetas”, afirma Andrés.

“Es perfeccionista, eso es una cualidad muy bella, yo lo admiro profundamente por eso, sobre todo porque yo no soy capaz de trabajar como él”. Afirma Alejandro Arcila. Foto cortesía de Andrés Álvarez.
“Es perfeccionista, eso es una cualidad muy bella, yo lo admiro profundamente por eso, sobre todo porque yo no soy capaz de trabajar como él”. Afirma Alejandro Arcila.
Foto cortesía de Andrés Álvarez.

Por otra parte, entre las virtudes que caracterizan a Andrés Álvarez como el apasionamiento por las cosas hasta las últimas consecuencias y la dedicación es importante resaltar su constancia, toda vez que su trabajo requiere tiempo y paciencia. “Andrés es alguien muy serio con su trabajo. Se tarda varios meses escribiendo un poema, lo escribe una y otra vez hasta que está listo, es decir, hasta que está como él lo quiere, y luego nos lo muestra a Julián y a mí para que nosotros le hagamos una crítica, entonces lo vuelve a cambiar una o dos veces más” afirma Alejandro Arcila.

El miedo, la lucha, la inspiración.

Más allá de lo que escribe, de su sonrisa enigmática y de su tono jocoso, Andrés le teme a la muerte, a la muerte y a la sangre. Reconoce que la muerte es una realidad inevitable y por eso es uno de los asuntos que más le angustian. Este temor lo comprenden sus amigos “Andrés le teme demasiado a la muerte. Sabe que después de esto solo está la nada. Sabe que lo que puede hacer solo tiene lugar en la tierra… Que no hay luz al final del camino, él tiene afán por conseguir lo que pueda acá”, afirma Julián.

Este aspecto innato en la naturaleza, como es la muerte, muchas veces, sino todas, es olvidada por el hombre, Andrés procura siempre tenerla presente: “La muerte se nos presenta como una angustia, como un asunto trascendental, es algo radical en la vida”.

Grupo literario SAVIA.
Grupo literario SAVIA.

“Cuando uno sonríe o hace cualquier tipo de cosas que afirman de alguna forma la vida, está jugando con la finitud para mamarle gallo a la existencia y desafiar a la muerte”.

 

Andrés ha experimentado el duelo al morir su abuela y un amigo muy cercano, de su misma edad; es ahí cuando reconoce que la muerte siempre está presente y llega cuando menos se lo imaginan las personas. “Cuando se es joven se cree que la muerte está muy lejos, pero la muerte se acerca por los flancos, amenazante”, afirma.

Escribir es un acto personal y privado, afirma nuestro joven poeta. La escritura de Andrés Álvarez se ve surcada por su estilo de vida, sus estudios y su lectura; conocimientos que trasmite a los demás con generosidad, aprendizajes que deja plasmados en sus escritos, escritos llenos de vida y de color, escritos mágicos que le permiten al lector sumergirse en el universo del pensamiento y la imaginación.

 

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