Víctimas con discapacidad en Antioquia y Santander se forman para liderar su inclusión social

Boletín Unidad de Víctimas

Por causa de las minas antipersonal que los mutilaron y cegaron, un atentado o una bala perdida que les provocó una discapacidad de por vida se convirtieron en víctimas del conflicto armado. Ahora son sobrevivientes que se empoderan conociendo las oportunidades que tienen por Ley para superarse y lograr su inclusión social como ciudadanos con derechos.

Ese es el objetivo del proyecto de la Escuela de Liderazgo para población en situación de discapacidad, que se inicia en Medellín y Bucaramanga como parte de un proyecto entre la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas con apoyo técnico y financiero de la agencia de cooperación internacional de Japón (JICA).

En Medellín esta escuela comienza con 26 personas en situación de discapacidad, quienes asistirán a talleres de capacitación cada mes dictados por expertos hasta finales del año 2017, en temas referentes a la Ley de discapacidad, Ley de Víctimas, habilidades sociales y todo lo concerniente a la oferta institucional de servicios de educación, salud, atención psicosocial, empleabilidad y liderazgo.

Gloria Urrego y Oscar Darío Arias son dos sobrevivientes del conflicto que conforman el grupo inicial de trabajo en la capital antioqueña. En el año 2002 “se presentó un enfrentamiento armado en la comuna 13 de Medellín entre el Ejército y las milicias de la guerrilla y fui víctima de una bala perdida que me causó la discapacidad”, relata Gloria, quien se moviliza en silla de ruedas.

Por esta condición ella conoce las “barreras físicas, arquitectónicas y sociales y hasta de transporte que tenemos a diario”. Para Gloria, representante de la población con discapacidad en la Mesa de Participación de Víctimas de Medellín, “esta escuela es una oportunidad para aprender sobre nuestros derechos y las leyes, en los cuales tenemos muchos vacíos para lograr replicar este conocimiento con otras personas en situación de discapacidad sean o no víctimas”.

En la primera jornada de socialización del proyecto en Medellín participaron la subdirectora de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, Viviana Ferro y el director en Antioquia, Jorge Mario Alzate, así como delegados de la agencia de cooperación japonesa.

Al dirigirse a los participantes de la Escuela de Liderazgo, la funcionaria destacó que al final de este proceso “confiamos que su conocimiento sirva para que la implementación de esta política pública de reparación a víctimas sea más asertiva y que, con su empoderamiento, se pueda extrapolar esta experiencia a la política social sobre discapacidad en otras regiones”.

Liderazgo para la inclusión social como reparación

Una vez terminada la formación de los 26 líderes en Medellín y otro número similar en Bucaramanga, estos deberán replicar el conocimiento adquirido en los municipios de Granada (Antioquia) y Carmen de Chucurí (Santander). Ambos fueron escogidos como prueba piloto del proyecto por tener un número significativo de población víctima y con discapacidad.

Por su parte, Jorge Mario Alzate, recordó que “en cumplimiento de la Ley de Víctimas, desde la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas tenemos un enfoque diferencial para atender y reparar a las víctimas con discapacidad y esperamos que con sus experiencias y capacidades por su trabajo con sus organizaciones se pueda construir una mejor política pública, tanto para las víctimas de un accidente con minas antipersonal u otro acto violento, como para la población discapacitada sin ocasión del conflicto”.

Esta es la oportunidad que motiva a Oscar Darío Arias a aportar para mejorar la calidad de vida y la inclusión social de quienes, como él, llevan en su cuerpo las heridas del conflicto armado. Relata que una mina antipersonal detonó “cuando yo estaba trabajando en la finca desyerbando un lote para sembrar… con el machete golpee el artefacto y la explosión me mutiló las dos manos y las heridas en el rostro y los ojos me dejaron ciego”.

El accidente ocurrió en Valdivia el 15 de mayo de 2005. El campesino tenía 25 años. Después de un largo proceso de rehabilitación se esfuerza para superarse, pero se ha tropezado con las barreras físicas del mobiliario urbano, las emocionales y las sociales, “como la discriminación, el asistencialismo y la falta de oportunidades laborales y educativas”.

Para aportar a derribarlas decidió “participar de esta escuela de líderes que nos ofrece formación para nosotros y la oportunidad de capacitar a otras personas que quieran impulsar proyectos sociales y liderar organizaciones a favor de la población en condición de discapacidad, más ahora que buscamos nuestra inclusión social, la reconciliación y la búsqueda de la paz”.

Según el Registro Único de Víctimas, la población afectada por el conflicto con alguna discapacidad supera las 200 mil personas en todo el país. Además, la promulgación de la Ley 1618 de 2013 (Ley de Discapacidad) ordena garantizar el pleno ejercicio de los derechos de las personas con esta condición.

 

Deja un comentario

Relacionado

proyecto hidroeléctrico Ituango

En dos meses inicia montaje de las unidades de generación 1 y 2 del proyecto hidroeléctrico Ituango

Boletín Informativo El Gerente General de EPM, Álvaro Guillermo Rendón López, realizó este viernes 11 de septiembre una visita al proyecto hidroeléctrico Ituango para hacer seguimiento a las obras principales -que ya alcanzan el 80% de ejecución- y dar un mensaje de apoyo y admiración a los trabajadores. “Nada nos hará retroceder, vamos a seguir […]

Folclor callejero

La vida de los pueblos y a través de los tiempos, se ha visto conformada por toda aquella trama que hace parte del normal desenvolvimiento de sus integrantes; ello conlleva y para el caso que me ocupa, que dentro de aquel compendio de aconteceres ciudadanos, no me abstraiga de aludir, y con justicia,  sobre aquellos […]