De todos los males, el menos peor

¿Qué es la Cultura?: “Cultura en su sentido más amplio, se refiere al conjunto de bienes materiales y espirituales de un grupo social, lo que incluye lengua, modos de vida, costumbres, hábitos, valores, patrones, herramientas, información y conocimiento”… Una definición que ha sido en ocasiones mal interpretada.

Todas esas definiciones se hacen reales a través del comportamiento, de los actos y las representaciones en los diferentes campos, entre ellos el artístico. Estas representaciones, se van generando de acuerdo a la idiosincrasia de un sector y su gente, lo que permite una manifestación efectiva de sus agentes o actores, en este caso, los artistas.

La cultura es un tema que siempre se mantendrá vigente, porque va directamente ligado a cada lugar y su población, y va de generación en generación, de gobierno en gobierno, y en ese transcurso o recorrido, se avizora por estos días el mensaje final de un teléfono roto, de ese voz a voz que define la cultura como la ausencia de la esencia misma, porque para ellos, prima más la forma que el fondo.

Con lo anterior, me refiero a la tergiversación del espíritu de la cultura, un errado concepto que se maneja desde las curules del Estado nacional, y municipal, haciendo de esta un negocio rentable, que en un marcado desequilibrio, favorecerá notablemente las arcas del gobierno, y en ese sentido, la cultura dejó de ser prioridad a nivel humano y espiritual, a nivel de identidad, para convertir a sus protagonistas en productores que generen vastos dividendos.

Es imposible ser indiferentes al actuar equivoco de las organizaciones que pretenden impartir su voluntad, sin tener en cuenta las necesidades reales del sector, en esta “nueva normalidad”,  y lo que esto realmente significa, porque el arte y la cultura como tal, van más allá de la infraestructura o el evento, las aspiraciones reales de un artista van más allá de una fachada. El arte y la cultura, deben generar esa combinación de valor y respeto, esa sinergia entre lo físico y lo espiritual, el equilibrio entre humanidad y naturaleza, ser un eslabón que lia la mente y el cuerpo, y los argumentos administrativos, con el aprecio y valoración de un gremio que representa precisamente eso, la esencia de un pueblo, la que hoy tristemente se está desvaneciendo.

Pese a reconocer que esta crisis ha desatado cambios considerables en todos los campos, incluyendo obviamente el económico, poniendo en aprietos a los gobernantes, también estamos conscientes de que el modo de operar es diferente, y es de considerar que esa parte humana donde los dirigentes locales debían poner su mayor esfuerzo, refiriéndome el sector cultural, ha sido una utopía.

Quedan muchas inquietudes por resolver, aún queda en el aire, el por qué, a un sector que le ha dado tanto al pueblo rionegrero culturalmente, no le fue entregado en su totalidad en el año 2020, la otra parte de los estímulos económicos establecidos, que más que eso, era un merecimiento, y para los directivos administrativos y culturales de nuestro municipio, una muestra de humanidad, sobre todo en estos tiempos aciagos, en que el destino ha puesto a todos en un mismo nivel de vulnerabilidad, eso sí, con una gran diferencia entre unos y otros; pues le es más fácil, al que tiene la sombrilla, esquivar la lluvia..

En el 2020, tras una oportunidad fallida para ser escuchados, se acudió a otras instancias, y pese a buscar la mediación de algunos dirigentes para hablar con los directivos del área y esclarecer los erróneos procesos de la convocatoria de estímulos artísticos (algo que aún no admiten), un gran porcentaje de este sector cultural rionegrero, no fue escuchado. Para este 2021, el futuro cultural es incierto, la sensación de las promesas rotas se avistan, no seremos un instituto descentralizado de cultura (un organismo público descentralizado, autónomo, con recursos propios, cuyo objetivo primordial es el auspicio, promoción y difusión de la actividad cultural, así como el fomento e impulso de las artes, cuya finalidad es también, reafirmar la identidad local, con la participación activa de la comunidad y los demás sectores), tampoco fuimos, afortunadamente, una coordinación dependiente del IMER; pero de los males menos peores, está este, una reestructuración administrativa del municipio, que ubicó a la Subsecretaría de Cultura, bajo el manto de la Secretaría de Desarrollo Económico, una arbitrariedad, que ni los líderes de la dependencia cultural comprenden, menos aún pueden explicar.

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Los artistas vivimos por esa pasión que es el arte, pero subsistimos, cubriendo las necesidades básicas con los honorarios que se derivan de este, a través de los eventos que, obviamente, se han visto afectados por la situación actual; por eso es deber entre el gobierno y el gremio artístico y cultural, encontrar un equilibrio, hacer una tregua de sensateces. Podrían los dirigentes locales, por ejemplo, comenzar por esa sutil cortesía de escuchar conscientemente al sector cultural, para que este melodrama fluya y tenga un final más apacible.

De acuerdo a la definición de cultura respecto a lo material y espiritual, nada tangible estamos reclamando, pues no hay que… incluso la avidez de un espacio cultural digno es evidente, algo que para el arte es vital, y en lo espiritual, teóricamente… cada adversidad fortalece el alma, y en este trasegar cultural tergiversado, tendremos los artistas que abrir nuestras alas y volar, brillar cada uno desde su esencia, sin la premura que dictan las ambiguas leyes.

Por: MaraAbad

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