EL RIONEGRERO, identidad de una región

La lucha de los nobles y sinceros y de los que ‘tienen hambre y sed de justicia’, hace que el universo no pierda el equilibrio, el agua no retenga y el sol no discrimine” (R.V.P.)

Hace 200 años, en tiempos de la Emancipación (1819) y el bicentenario de la Independencia de Antioquia (1820-2020), teníamos un territorio rezagado en todos los ámbitos, sin vías de comunicación, sin ninguna industria, con una agricultura incipiente y una escasa producción para abastecer la población, y aún más, con serios distanciamientos políticos y sin un ideario colectivo de progreso. El oro de sus montañas era el que le daba importancia a la región, pero al estar explotado en concesiones, poco aportaba a la economía de la provincia.

Las colectividades más importantes para esa época eran las ciudades de Santa Fe de Antioquia y Santiago de Arma de Rionegro; las villas de Marinilla y Medellín, en su orden. Estas cuatro poblaciones se constituían por sus territorios, fundaciones, parroquias y sitios poblados, pero en especial tenían constituidos sus cabildos, lo que permitió que sus representantes se reunieran en Santa Fe de Antioquia para analizar los sucesos del 20 de julio de 1810, acaecidos en Santafé de Bogotá.

La ciudad de Santiago de Arma de Rionegro contaba para el año 1810, con 22.425 habitantes y de ella dependían administrativa y políticamente las siguientes comunidades: San Vicente, San José de Sonsón, San Miguel (Santo Domingo), Concepción de Nuestra Señora, San José de Arma Viejo, San Antonio de Pereira, Santa Bárbara, Sabaletas y los partidos anexos: El Retiro, La Miel, Abejorral, Chapas, La Ceja, La Mosca, Chachafruto, Tablazo y Llano Grande.

En 1810, la provincia tenía como capital a la ciudad de Antioquia, la cual se disputaba el poder político y social, con la ciudad de Santiago de Arma de Rionegro, lo que permite deducir la importancia de este último conglomerado.

Todo esto lo sabía el Maestro Jairo Tobón Villegas y mucho más, pues fue un rionegrero ejemplar, enamorado de su tierra natal y su comarca, y como periodista e historiador vislumbró que todo esto había que contarlo para no perder la memoria colectiva, y fundó el 12 de mayo de 1981, el periódico EL RIONEGRERO, que se fue fortaleciendo y consolidando a través de 40 años de existencia, hasta convertirlo en un gran rotativo mensual, que incluye un amplio tiraje de 15.000 ejemplares certificados y, ahora, las redes sociales y la página Web.

Fundar un periódico es una empresa difícil, pero sostenerlo y mejorarlo es tarea titánica de gran esfuerzo intelectual, tecnológico y económico, que ha superado todas las dificultades y no pocas críticas, que han llevado a mejorar su presentación, la altura de sus artículos y la libertad de pensamiento.

Larga vida al órgano periodístico EL RIONEGRERO, vocero comunitario, símbolo de civismo e identidad con la región oriental del departamento de Antioquia. Felicitaciones a su directora doña Luz Stella Serna Gallego y a todo su equipo de trabajo.

¡Sigan manteniendo la herencia del Maestro Jairo Tobón Villegas, con vigor, independencia y pensamiento crítico, para beneficio de la cultura, la educación y el progreso de la región!

Ricardo Vera Pabón
Miembro de Número de la Academia Antioqueña de Historia

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