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Caminando esta semana, entre pequeñas calles y casas, disfrutando los colores y la arquitectura del Oriente Antioqueño y admirando como el pasado se cruza cuidadosamente con el presente, llegué hasta las puertas de una galería de arte hecha de tapia y gruesas paredes que acompañaron mi caminar. Mientras tanto, una agradable música me sumergió en un estado de tranquilidad. Un patio central con arbustos y plantas nativas, con un olor suave y algunos cuadros me deleitaron. Esa sensación de esa tarde, en ese cálido lugar, donde me tomé un café, me hizo recordar la mañana en la que decidí vivir en el Oriente Antioqueño; volvió a mí la imagen cuando conducía por el altiplano con mis hijos, sabía que ahí estaba mi casa, con sus olores y colores, esperando por nosotros.

El Oriente Antioqueño quedó representado para mí en la galería que visité aquella tarde, y que alberga diferentes obras de arte en cada una de sus habitaciones. Un lugar que respira calma, un espacio único, pero que inquieta por la responsabilidad de mantenerlo en ese estado.

Asumes una angustia inevitablemente por entrelazar cuidadosamente esa realidad, con el bullicio y el caos de un lugar que comienza a sufrir las consecuencias de su propia luz. Una subregión que por momentos parecía difuminarse con el Área Metropolitana del Valle del Aburrá; pero que al despejarse las nubes, el Valle de San Nicolás, evidencia con claridad su propia identidad y sueños.

Camino por la región y me pregunto: ¿Por qué estamos teniendo un crecimiento y expansión tan acelerado?. En 2021 el Oriente ocupó el primer lugar en venta de vivienda en Antioquia y, durante los últimos años tuvo el mejor comportamiento en creación de empresas y comercios, ocupando en el 2021 el segundo lugar a nivel departamental. Para responderme hice una lista de todo lo que en atracción de empresas un inversionista valoraría: el Aeropuerto José María Córdova, la conectividad con Bogotá a través de un importante corredor vial e industrial; la proximidad, solo 25 minutos hasta Medellín; el desarrollo como nodo eléctrico y energético del suroccidente del país. Son muchas ideas para dar respuesta a los retos: la institucionalidad y su capacidad de interacción; los múltiples sectores, el potencial turístico y su gente que ha logrado reactivarse con gran decisión.

Hice una pausa y recordé la casa en la que había entrado tan solo una cuadra arriba y concluí mi respuesta: el Oriente es como aquella galería, un lugar que te invita a entrar y en el que rápidamente sabes que te quieres quedar. Te complace su bienestar pero también te hace consciente de la responsabilidad inminente de trabajar para conservarlo.

Armonizar la disputa entre lo habitacional y lo industrial. Ajustar la balanza entre la necesidad creciente de mano de obra y una planeación integral, técnica y rigurosa por la que clama este territorio para avanzar sin dejar de ser esa casa ideal que te invita a quedarse en tu memoria como un maravilloso recuerdo.

Por: Camila Escobar
Presidenta de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño

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