En San Francisco se reconstruye infraestructura y tejido social que dañó el conflicto

En el mismo sitio donde hace 14 años la guerrilla los reunió para anunciarles un plazo de 24 horas para abandonar la zona, los habitantes de la vereda El Boquerón vuelven a congregarse. Esta vez no se alistan para desplazarse, sino para conocer la caseta que los integra como comunidad.

Los campesinos de esta alejada zona montañosa del municipio antioqueño de San Francisco llegaron entusiasmados para el acto inaugural de la obra que, para ellos, es señal de la reconstrucción que emprendieron ahora que el conflicto armado fue el que abandonó su tierra.

“Gracias a la reparación colectiva que llevamos con la Unidad para las Víctimas logramos nos construyeran esta caseta comunal, porque con el conflicto se acabó todo, y ahora volvemos a renacer de nuevo y con esta obra la gente se entere y se alegre de estar de nuevo en la vereda”, afirma con entusiasmo Norberto de Jesús Morales, presidente de la Junta de Acción Comunal.

Relata que con este espacio las 19 familias que han regresado a El Boquerón podrán volver a realizar reuniones de la Junta de Acción Comunal para concertar soluciones, conmemoraciones y todas las actividades sociales de beneficio para la comunidad.

La antigua caseta quedó inutilizada al quedar abandonada la vereda tras dos desplazamientos forzados de la población por intimidaciones de las FARC en su disputa con grupos de autodefensas.

Como parte de la implementación del plan de reparación colectiva que coordina la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), con cooperación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se construyó la obra con una inversión de casi 100 millones de pesos.

Según María Clara Espinosa, líder del proceso de la UARIV, “la caseta significa poder continuar la reconstrucción de su tejido social para recuperar sus actividades comunitarias, porque el conflicto armado afectó sus organizaciones sociales que están recuperando”.

La funcionaria destacó que gracias al plan de reparación colectiva también se reconstruyó el parque principal de San Francisco, además de la entrega de casetas y obras comunitarias en varias veredas.

A la reconstrucción de la infraestructura comunitaria se suma la capacitación para el fortalecimiento de liderazgos, solución de conflictos y la convivencia realizada por el PNUD.

La vereda El Boquerón también se beneficia de una vida más tranquila sin conflicto armado ni grupos armados ilegales, y con su territorio libre de minas antipersonal, tras el desminado humanitario terminado por el Ejército Nacional en 2015.

Así lo destaca Carlos Albeiro Ciro, uno de los primeros campesinos en regresar: “Aquí la guerrilla llenó esto de minas por todas partes cuando llegaron las tropas. Luego de desplazarnos me tocó entrar por el monte porque la vía estaba minada y en el año 2008 pedimos el desminado, que nos ayudó mucho para que la gente se animara a regresar sin tanto temor”.

En Antioquia, la Unidad para la Reparación a las Víctimas cuenta con 47 sujetos de reparación colectiva reconocidos (más de 500 en Colombia), 11 de estos con planes en implementación de medidas como rehabilitación de vías, escuelas, puentes, parques, dotaciones a centros médicos, casas de la cultura, casetas, apoyo a proyectos productivos, recuperación de tradiciones, entre otras obras comunitarias.

 

 

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