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Como en la mayoría de los municipios Rionegro, a través de los años ha tenido muchos personajes que han enriquecido la historia de nuestro pueblo; y es así como hoy quiero destacar la vida de un hombre que fue muy conocido popularmente como: AGUA.

Su nombre verdadero que muy pocos conocen es, JOSÉ JOAQUÍN MONTOYA CORTÉS. Nació en el municipio de Concepción el 29 de julio de 1938. En el año de 1.960 trabajó en nuestro municipio tan sólo 11 meses, fue despedido por temas políticos; en aquel tiempo había rivalidades entre liberales y conservadores, su trabajo consistía en recoger basura en la plaza de mercado en una mula, que tiraba de un coche de madera, de la cual Joaquín se quejaba porque era muy lenta.

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los primeros vehículos para recoger basura fue una volqueta Ford modelo 1.950, en la que nuestro personaje también trabajó en el año de 1963,  y manifiesta que disfrutaba mucho su trabajo ya que era mucho más cómodo y rápido que cuando lo hacía en su mula.

La historia de su apodo se origina en el año de 1.962, cuando trabajó al servicio de Acuantioquia como contratista, instalando redes de agua, contadores, domiciliarias y roscando tubería galvanizada; ya que, para esa época no se conocía la tubería de PVC.

Entre otras de sus labores, también era encargado de repartir las cuentas del agua (así les llamaba), y todos le decían ahí viene el agua, todos lo comenzaron a llamar AGUA.

El consumo promedio era de 7m3, se pagaba dos (2) pesos mensuales en el año 1.964, en el año 1.971 se pagaba 10 pesos.

La empresa en la que trabajaba tenía la sede principal en Medellín, en Rionegro, solo tenía cinco empleados según nos cuenta nuestro personaje, también es de singular importancia, saber que solo había 80 suscriptores o afiliados a las redes de agua en el año de 1.962, lo cual demuestra el crecimiento tan importante que ha tenido nuestra región. En estos tiempos no se cobraba alcantarillado, lo cual asumía en sus gastos el municipio.

En el año de 1.971 terminó su contrato laboral con Acuantioquia y fue llamado a laborar nuevamente con el municipio, por el señor alcalde don Jorge Tobón Villamizar, quien le encomendó la misión de instalar redes de acueducto y unidades sanitarias en todas las escuelas rurales de nuestro municipio, y dando mantenimiento en otras escuelas y dependencias municipales.

Fue ahí donde logró obtener su jubilación y trabajó hasta el año de 1.994.  Hoy a sus casi 83 años, vive junto a su familia, y recuerda con nostalgia aquellos años dorados de juventud con sus amigos y compañeros, con sus noches alegres departiendo entre copas y bromas su famoso apodo ¡AGUA!.

Un hombre humilde y trabajador que vio crecer a nuestra ciudad Santiago de Arma y el Valle de San Nicolás.

Por: Luis Fernando Arbeláez Montoya

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El Rionegrero
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