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En su tercer aniversario recordamos al maestro Jairo Tobón Villegas, un rionegrero apasionado por su Rionegro, y defensor de la cultura y el patrimonio.

Fundador y director del periódico EL RIONEGRERO durante 38 años, escultor, caricaturista, poeta, escritor, un artista entregado a la defensa de los principios morales, sociales y culturales de la región.

Un periodista que marcó la diferencia en defensa de la verdad y el buen quehacer periodístico,y que a través de su gestión y trayectoria, ha dejado un legado de inconmensurable valor para la humanidad.

Al abuelo Papi Ayo que vivió en el Rionegro de sus amores, al que con sus historias nos hizo entender que vivió su vida con la misma intensidad todos los días.

A ese abuelo grande, fuerte, inteligente, inquieto, lindo y soñador, nuestro amor por siempre.

Alicia Bonilla Mendieta, bisnieta

 

Mi maestro

Son tres años de ausencia física, pero en mi mente y en mi corazón sigues vivo, no es fácil seguir con tu legado, sin tu presencia y tu ayuda; pero tu recuerdo y tu amor a Rionegro, me dan la fortaleza para seguir adelante con este hermoso proyecto.

Luz Stella Serna Gallego, esposa

 

Periódico EL RIONEGREROEdición No.48, 2° Quincena de Diciembre 1985

 

KARTA DE HA MOR

Berdosa y primorosa Hesperansita:

Tes´cribo pa decite en pribado que tu juites la primera que en el mundo hiso un trasplante de korasón. Sí mi adorHada: Tú me cambalachastes ese horgano que yo tenía malo por un korasón nuebo y ermoso que t´iama mucho y bien.

Hantes, Mico rasón andaba mui mal i era malo porqu´iamaba por ai a cualquiera y por cualquier motibo, llegates a mi bida como bella cirujana y ai mismo m´hisiste el trasplante. La recuperación fue rauda y d´inmediato mi nuebo korasón comenzó a latir por vos. Ahora te quiere solamente a tú con hamor bueno y bonito; solo me quedó con un resabio: necesita verte mucho; que por eso eres enfermera de mi halma, de mi espíritu y mis sentimientos.

Te debo la bida porque me cambiates el korasón; ahora me ciento un cristiano bueno, que bibe la bida espléndidamente y que es felis hamándote tanto.

De korasón, tuyamente, Jairote.

 

Tres años sin el Maestro

 “Rionegro lo Merece Todo’’, así comenzó la última reunión con Jairo Tobón Villegas. Fue en una cafetería del centro, pudo ser cualquiera, pienso que el mapa se ha borrado un poco para Rionegro. O es la sensación de que antes los lugares tenían más personalidad, otro carácter que los diferenciaba del vecino. En ese sitio funcionó durante muchos años la heladería Los Delfines, y sí que es recordado aquel negocio para los rionegreros de antaño.

Por eso lo que importaba entonces al sentarme a conversar con el maestro era que la greca estuviese llena. Ya entrada la charla, comenzaban a salir una infinidad de papelitos y apuntes de todas partes, de esa riñonera que lo acompañó hasta sus últimos años, del bolsillo de la camisa, Los tan atesorados documentos que cargaba en ese bolso negro, en su mayoría con las respectivas copias por si se trataba de un obsequio. Cuando ya la conversación pasaba a planificar proyectos, era hora entonces de apagar teléfonos y encender la vieja periodista para ir grabando ideas.

Me dijo en esa ocasión que el mayor legado que le había dejado su padre había sido aquella frase: RIONEGRO LO MERECE TODO, en ellas se encierra el verdadero compromiso por esta población. Y es que pareciera que el compromiso de algunos en la actualidad ya es netamente individual, Rionegro es el accesorio con el que se alimentan esos infinitos y miserables egos.

Él también habría de adoptar con el tiempo su propio emblema Rionegro Primero y Rionegro Después, esto tenía escrito en uno de esos papelitos arrugados que guardaba celosamente en su bolsillo, tal vez el boceto para un antiguo o nuevo artículo o discurso: esto es la brújula espiritual, geográfica y moral. Servirle a Rionegro es honor y es fortaleza para la mente, es actividad para el espíritu y es vibración positiva para el alma.

En las ancestrales vegas y llanuras de El Tablazo se formó Jairo Tobón, bajo el amparo y protección de la matrona doña María Teresa Villegas, milagro del amor, la virtud, la comprensión y el sacrificio, y del maestro Ernesto Tobón Benjumea, uno de los legendarios. Además de la compañía de sus hermanos y amigos. Siempre he hablado del misticismo que envuelve El Tablazo, y el destino lo ha dejado claro.

Era la 1:30 pm de aquella tarde de agosto, luego de cruzar unas últimas palabras, entre bromas y compromisos, le daba sin saber el último adiós al Maestro.

Carlos Andrés Zuluaga Marín

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El Rionegrero
elrionegrero@gmail.com

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