Colombia elige los aviones Gripen para renovar su flota militar

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El Gobierno del presidente Gustavo Petro ha tomado una decisión clave para el futuro de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC): la compra de aviones Gripen, fabricados por la empresa sueca Saab, para reemplazar a los veteranos Kfir de origen israelí. Con esta elección, Colombia avanza en la modernización de su capacidad de defensa aérea tras meses de evaluaciones técnicas y estratégicas.
Los cazas Kfir, que han servido como la columna vertebral de la FAC durante décadas, han llegado al final de su vida útil. Adquiridos en la década de 1980 y sometidos a múltiples repotenciaciones, su tecnología ha quedado obsoleta frente a los estándares modernos de la aviación militar. Además, su mantenimiento se ha vuelto costoso y complejo debido a la escasez de repuestos.
Frente a esta situación, el Gobierno y la FAC emprendieron un riguroso proceso de selección en el que se evaluaron diversas opciones, incluyendo el Dassault Rafale francés y el F-16 estadounidense. Finalmente, el Gripen se impuso como la mejor alternativa gracias a su combinación de tecnología avanzada, costos operacionales reducidos y facilidad de mantenimiento.
Las ventajas del Gripen
El Gripen, desarrollado por Saab, es un caza polivalente de última generación diseñado para ofrecer un alto rendimiento con costos accesibles. Entre sus características destacadas se encuentran:
•Capacidad de operar en pistas cortas y carreteras, lo que facilita su despliegue en distintas condiciones.
•Sistemas de aviónica avanzados, incluyendo un radar de última tecnología y compatibilidad con un amplio arsenal de armas.
•Costos operacionales reducidos, gracias a un diseño eficiente que requiere menos mantenimiento que otros cazas de su categoría.
•Oportunidades de transferencia tecnológica, con la posibilidad de fortalecer la industria aeronáutica y de defensa en Colombia.
Los competidores: Rafale y F-16 quedaron fuera
El Dassault Rafale y el F-16 fueron evaluados junto con el Gripen, pero no lograron imponerse en la selección final:
•Dassault Rafale: A pesar de su gran capacidad tecnológica, su alto costo de adquisición y mantenimiento pesó en la decisión del Gobierno, que buscaba un equilibrio entre modernización y sostenibilidad presupuestaria.
•F-16: Aunque es un caza probado a nivel mundial, la versión ofrecida a Colombia no era de última generación y su dependencia de Estados Unidos para repuestos y soporte técnico generaba dudas sobre la autonomía operativa de la FAC.
Un giro estratégico en la defensa colombiana
La elección del Gripen marca un cambio en la estrategia de adquisiciones militares de Colombia, que tradicionalmente ha mantenido estrechas relaciones con Estados Unidos e Israel en este ámbito. Apostar por una opción europea amplía las alianzas estratégicas del país y podría abrir la puerta a futuras colaboraciones con la industria de defensa sueca.
Además, esta compra representa un avance significativo en la capacidad operativa de la Fuerza Aérea Colombiana, fortaleciendo su respuesta ante amenazas externas y consolidando una mayor disuasión en el escenario regional.
Con la decisión tomada, el siguiente paso será concretar los detalles de la adquisición, incluyendo el número de unidades, las condiciones de financiamiento y los tiempos de entrega. También se pondrá en marcha un programa de capacitación para pilotos y técnicos encargados de operar y mantener los nuevos aviones.
La modernización de la flota aérea colombiana representa un hito en la evolución de las Fuerzas Armadas y reafirma el compromiso del país con el fortalecimiento de su defensa en un mundo cada vez más dinámico y desafiante.